1. Preparar la cúrcuma:
- Pela la raíz de cúrcuma fresca y tritúrala con un poco de agua. Si prefieres usar cúrcuma en polvo, mezcla directamente con agua hasta obtener una pasta espesa.
- Cuela la mezcla para eliminar grumos.
2. Cocinar la pasta de cúrcuma:
- Vierte la mezcla colada en una cazuela. Añade un pellizco de sal y el resto del agua (la cantidad variará según el tamaño de la cazuela, pero debe resultar un líquido amarillo intenso, algo turbio y concentrado).
- Lleva a ebullición y cuece durante 9 minutos.
- Retira del fuego, escurre y añade un chorro de aceite para evitar que se pegue.
3. Preparar los calabacines:
- Corta los calabacines en rodajas finas.
- Cocínalos a la plancha con unas gotas de aceite hasta que estén dorados y tiernos.
4. Montar el plato:
- Sirve con cuidado, colocando la pasta como base.
- Añade las rodajas de calabacín, unas aceitunas negras y ralla un poco de queso por encima.
- Decora con hojas frescas de albahaca si lo deseas.
Notas:
* Al no llevar salsa, esta receta se conserva muy bien de un día para otro.
* ¡Más fácil, imposible!